Built with Berta

  1. “No hay nada como el hogar”

    El mundo es un lugar interesante para recorrer, los espacios y las personas que lo habitan hacen que nuestra mente y espíritu se amplíen ante las experiencias vividas.

    Pero para un fotógrafo es la vivencia visual la que cobra importancia y después de muchos años de incontables kilómetros recorridos, mi mirada ha sido conquistada por las imágenes cotidianas de un mundo global descubiertas a través de una pequeña ventana cuadrada.

    El espacio y los objetos que lo conforman se convierten en protagonistas y son ellos mismos los que a través de sus atributos formales llaman mi atención en su afán de hacerse presentes, unas veces con un gran grito visual, ese punctum del que hablaba Barthes en su Cámara lucida , otras con un susurro que solo el silencio del momento te permite oír. Al final, cada encuadre, cada registro no deja de ser un acto de conexión con el mundo.

    Una mirada sin exotismos ni efectismos, construida con el alimento de grandes imágenes…. Las formas de Weston, la distancia de Evans, la luz de Sugimoto …

    Paisajes anónimos, lugares comunes desnudos de tópicos y al final de cada viaje, sea este corto o largo, de trabajo o de placer, sólo o en familia, siempre al llegar a casa resuena el mantra que me acompaña: “No hay nada como el hogar”.